Anemia. La anemia es frecuente en los pacientes con cáncer, en especial entre quienes reciben quimioterapia. La anemia es un nivel anormalmente bajo de glóbulos rojos (RBC, por su sigla en inglés). Los glóbulos rojos contienen hemoglobina (una proteína de hierro) que transporta el oxígeno a todas las partes del cuerpo. Si el nivel de glóbulos rojos es demasiado bajo, algunas partes del cuerpo no reciben suficiente oxígeno y no pueden funcionar adecuadamente. La mayoría de los pacientes con anemia se siente cansada o débil. La fatiga (cansancio) asociada con la anemia puede afectar seriamente la calidad de vida y hacer que a los pacientes les resulte más difícil sobrellevar el cáncer y los efectos secundarios del tratamiento.
Aumento de peso. Aunque es más común bajar de peso durante el tratamiento contra el cáncer, algunos pacientes con esta enfermedad aumentan de peso. En general, aumentos leves de peso durante el tratamiento contra el cáncer no son un problema. Pero, si el aumento es significativo, puede afectar la salud del paciente y su capacidad de tolerar los tratamientos. La quimioterapia, los medicamentos esteroideos y las terapias hormonales pueden ocasionar aumento de peso.
Caída del cabello (alopecia). Un efecto secundario posible de la radioterapia y de la quimioterapia es la caída del cabello. La quimioterapia y la radioterapia provocan la caída del cabello porque dañan los folículos pilosos responsables del crecimiento del cabello. La caída del cabello (y del vello) puede suceder en todo el cuerpo, incluida la cabeza, la cara, los brazos, las piernas, las axilas y el área púbica. El cabello puede caerse por completo, gradualmente o por partes. En algunos casos, el cabello simplemente se afina (a veces, de manera imperceptible) y puede volverse opaco y más seco. La caída del cabello puede ser un reto psicológico y emocional, capaz de afectar la imagen personal y la calidad de vida del paciente. Sin embargo, la caída del cabello, en general, es temporal y a menudo vuelve a crecer.
Diarrea. La diarrea consiste en deposiciones frecuentes, líquidas o poco sólidas. Es un efecto secundario frecuente de ciertos medicamentos quimioterapéuticos o de la radioterapia. Hay medicamentos disponibles para controlar la diarrea, si se presenta. En algunos casos, la diarrea puede ocasionar deshidratación y requerir tratamiento en un hospital o una clínica con administración intravenosa de líquidos o reposición de los minerales que pueden perderse con estas deposiciones.
Dificultad para masticar
La dificultad para masticar puede ser consecuencia del dolor en la boca, la rigidez o el dolor en los músculos maxilares, o problemas con los dientes. La dificultad para masticar puede ser resultado de cambios físicos en la boca, la mandíbula o la lengua producidos por el cáncer en sí, en especial por el cáncer oral y orofaríngeo; o puede ser un efecto secundario del tratamiento contra el cáncer, en especial por la radioterapia y la cirugía. En los pacientes que usan dentaduras postizas, el dolor o la hinchazón en la boca y las encías pueden impedir temporalmente el uso de las dentaduras para masticar. La dificultad para masticar carnes, frutas y vegetales puede impedir una alimentación nutritiva.
Dificultad para tragar (disfagia) La disfagia se produce cuando el paciente tiene problemas para pasar los alimentos o los líquidos por la garganta. Algunos pacientes sienten náuseas, tienen tos o se ahogan al intentar tragar, mientras que otros sienten dolor o tienen la sensación de que la comida les queda atascada en la garganta. La dificultad para tratar es un efecto secundario relativamente frecuente de ciertos tratamientos contra el cáncer. Los posibles efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer pueden causar dificultades para tragar, que incluyen dolor, inflamación o hinchazón en la garganta, el esófago o la boca (mucositis; boca seca por la radioterapia o la quimioterapia; infecciones en la boca o el esófago por la radioterapia o la quimioterapia; hinchazón o constricción de la garganta o el esófago por la radioterapia o la cirugía; y cambios físicos en la boca, la mandíbula, la garganta o el esófago como consecuencia de la cirugía. La dificultad para tragar puede ser un problema a largo plazo después de la radioterapia.
Disfunción sexual. La disfunción sexual es frecuente en todas las personas, y afecta al 43% de las mujeres y al 31% de los hombres sin cáncer. Puede incluso ser más frecuente en los pacientes con cáncer, como consecuencia de los tratamientos, el tumor o el estrés. Muchas personas, con o sin cáncer, sienten vergüenza de hablar sobre los problemas sexuales con sus médicos. En la mayoría de los casos, los problemas sexuales están ocasionados por los cambios corporales que produce la cirugía para el cáncer, la quimioterapia o la radioterapia, los cambios hormonales, la fatiga, el dolor, las náuseas y/o los vómitos, los medicamentos que reducen la libido (deseo sexual), el temor a la recurrencia, el estrés, la depresión, y la ansiedad. Los síntomas de la disfunción sexual generalmente se clasifican en cuatro categorías: trastornos del deseo, trastornos de la erección, trastornos orgásmicos y trastornos del dolor.
Dolor. Según el estadio de la enfermedad, entre el 30% y el 75% de los pacientes sienten dolor causado por el cáncer. Aproximadamente entre el 85% y el 95% del dolor causado por el cáncer puede tratarse con éxito. A causa del dolor, otros aspectos del cáncer pueden agravarse, como la fatiga, la debilidad, los trastornos del sueño y la confusión. El dolor puede venir del tumor en sí o como consecuencia del tratamiento para el cáncer. El dolor que produce el tumor puede ser consecuencia de su crecimiento y su diseminación a los huesos u otros órganos; también puede ser producto de la presión que éste ejerce en los nervios y el daño que ocasiona en ellos. El dolor de la cirugía es normal y puede durar meses o años. Los procedimientos estándar pueden ocasionar dolor posterior a la intervención, entre ellos la mastectomía (extirpación de la mama y, en ocasiones, el tejido circundante), la cirugía de tórax, la cirugía de cuello y la amputación de una extremidad (dolor en miembro fantasma). El dolor en miembro fantasma es aquel que se siente en un órgano o extremidad que se ha extirpado o amputado. El dolor puede presentarse después de la radioterapia y desaparece solo. También puede desarrollarse meses o años después del tratamiento, en especial si se aplica radioterapia al tórax, la mama o la columna vertebral. Ciertos medicamentos quimioterapéuticos pueden causar dolor y adormecimiento en los dedos de la mano y los pies. En general, este dolor desaparece al finalizar el tratamiento, pero a veces el daño puede ser permanente.
Estreñimiento. El estreñimiento es cuando una persona no tiene evacuaciones frecuentes o tiene problemas para defecar. Aproximadamente el 40% de los pacientes que reciben cuidados paliativos (la atención administrada para mejorar la calidad de vida del paciente) tiene estreñimiento, al igual que aproximadamente el 90% de los pacientes que toman medicamentos opioides (narcóticos). El estreñimiento incluye menos deposiciones, materia fecal anormalmente dura, molestias o la sensación de evacuación rectal incompleta. Los pacientes con estreñimiento pueden tener dolor, inflamación en el abdomen, náuseas y/o vómitos, imposibilidad de orinar y confusión.
Fatiga. La fatiga es el agotamiento o cansancio excesivo, y es el problema más común entre las personas con cáncer. Más de la mitad de los pacientes sienten fatiga durante la quimioterapia o la radioterapia, al igual que hasta el 70% de los pacientes con cáncer avanzado. Los pacientes que sienten fatiga a menudo comentan que incluso un esfuerzo pequeño como, por ejemplo, cruzar un cuarto, puede ser agotador. La fatiga puede afectar gravemente las actividades familiares y otras actividades diarias, puede hacer que los pacientes eviten u omitan sesiones del tratamiento para el cáncer y puede interferir incluso en el deseo de vivir.
Hipercalcemia. La hipercalcemia es el nivel extraordinariamente alto de calcio en la sangre. La hipercalcemia puede poner en peligro la vida y es el trastorno metabólico más frecuente asociado con el cáncer, ya que ocurre en el 10% al 20% de los pacientes con esta enfermedad. Aunque la mayoría del calcio del cuerpo está guardado en los huesos, aproximadamente el 1% circula por el torrente sanguíneo. El calcio es importante para muchas funciones corporales, entre ellas, la formación de huesos, las contracciones musculares y la función del cerebro y el sistema nervioso. Los pacientes con hipercalcemia pueden experimentar pérdida del apetito, náuseas y/o vómitos, estreñimiento y dolor abdominal, aumento de la sed y necesidad de orinar con frecuencia, fatiga, debilidad y dolor muscular, cambios en el estado mental (entre ellos, confusión, desorientación y dificultad para pensar) y dolor de cabeza. La hipercalcemia grave puede estar asociada con cálculos en los riñones, arritmia o ataque cardíaco y finalmente pérdida del conocimiento y estado de coma.
Infección. Una infección se produce cuando bacterias, virus u hongos nocivos (por ejemplo, Candida) invaden el cuerpo y el sistema inmunológico no puede destruirlos rápidamente. Los pacientes con cáncer tienen más probabilidad de sufrir infecciones porque tanto el cáncer como los tratamientos para el cáncer (en particular, la quimioterapia y la radioterapia en los huesos o áreas extensas del cuerpo) pueden debilitar el sistema inmunológico. Los síntomas de infección incluyen fiebre (temperatura de 38° C/100.5° F o superior); escalofríos o sudoración; dolor de garganta o llagas en la boca; dolor abdominal; dolor o ardor al orinar o necesidad de orinar con frecuencia; diarrea o llagas alrededor del ano; tos o falta de aliento; enrojecimiento, hinchazón o dolor (en particular alrededor de un corte o herida); y secreción o comezón vaginal fuera de lo común.
Líquido alrededor de los pulmones (derrame pleural maligno). Un derrame pleural es un trastorno caracterizado por una acumulación adicional de líquido en el espacio pleural, la zona entre el borde de los pulmones y la pared torácica. Un derrame pleural maligno es consecuencia de un cáncer que crece en el espacio pleural. Aproximadamente la mitad de los pacientes con cáncer tiene derrame pleural. Más del 75% de los pacientes con derrame pleural maligno tienen linfoma o cáncer de mama, de pulmón o de ovario. Los síntomas del derrame pleural maligno incluyen disnea (dificultad para respirar), tos seca, dolor, sensación de opresión en el pecho, incapacidad de hacer ejercicio y malestar (no se sienten bien).
Líquidos en el abdomen (ascitis) Ascitis es la acumulación de líquidos en el abdomen, en la zona circundante de los órganos, llamada cavidad peritoneal. La causa del diez por ciento de todos los casos de ascitis es el cáncer, por lo que se denomina ascitis maligna. La mayoría de los casos de ascitis relacionada con el cáncer se observa en los pacientes con cáncer de ovario, endometrio (pared interior del útero), mama, colon, aparato GI o páncreas. Estos cánceres pueden producir la acumulación de líquidos en el cuerpo. Las personas con ascitis pueden tener aumento de peso, inflamación abdominal, sensación de saciedad o abotagamiento, sensación de pesadez, indigestión, náuseas y/o vómitos, cambios en el ombligo, hemorroides (un problema que produce una inflamación dolorosa cerca del ano) o tobillos hinchados.
Líquido en los brazos o las piernas (linfedema). El linfedema es la acumulación anormal de líquido en el sistema linfático, la serie de canales y ganglios (pequeños sacos que contienen líquido) que transporta la linfa a través del cuerpo y ayuda a combatir infecciones y enfermedades. La linfa es un líquido transparente que transporta proteínas y células que combaten las infecciones. Cuando el cáncer hace metástasis, las células primero van a los ganglios linfáticos, desde donde se transportan a otras partes del cuerpo. El linfedema se puede desarrollar inmediatamente después de la cirugía para el cáncer o la radioterapia, o puede desarrollarse meses o años más tarde. Alrededor del 15% de las mujeres tratadas con mastectomía radical modificada (extirpación de la mama, los ganglios linfáticos axilares y el revestimiento de los músculos del pecho) desarrollan linfedema. Las causas más comunes del linfedema secundario incluyen cirugía para extirpar los ganglios linfáticos, especialmente para el cáncer de mama, el cáncer de próstata o el melanoma; radioterapia en los ganglios linfáticos; cáncer metastático (cáncer que se ha diseminado de su localización primaria); infección por bacterias o por hongos; lesión en los ganglios linfáticos; y otras enfermedades que afectan el sistema linfático.
Llagas en la boca (mucositis). La mucositis es una inflamación en la mucosa del interior de la boca y la garganta, que genera dolorosas úlceras y llagas en la boca. Se produce hasta en el 40% de los pacientes que reciben tratamiento de quimioterapia. La mucositis puede ser provocada directamente por un fármaco quimioterapéutico, por la reducción de la inmunidad a causa de la quimioterapia o por la radioterapia en el área del cuello y la cabeza.
Náuseas y vómitos. El acto de vomitar, también llamado emesis, es la expulsión de los contenidos del estómago a través de la boca. Es una forma natural del cuerpo para librarse de sustancias perjudiciales. Las náuseas son el deseo imperioso de vomitar. Las náuseas y los vómitos son comunes en los pacientes que reciben quimioterapia para el cáncer y en algunos pacientes que reciben radioterapia. Muchos pacientes con cáncer afirman que tienen más temor a las náuseas y a los vómitos que a cualquier otro efecto secundario del tratamiento. Cuando son leves y se tratan rápidamente, las náuseas y los vómitos pueden ser bastantes incómodos pero no causan problemas graves. Los vómitos persistentes pueden causar deshidratación, desequilibrio electrolítico, pérdida de peso, depresión y deseos de abandonar la quimioterapia.
Neutropenia. La neutropenia es un nivel anormalmente bajo de neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos. Todos los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a combatir las infecciones. Los neutrófilos luchan contra las infecciones causadas por bacterias. Los pacientes que tienen neutropenia están expuestos a un mayor riesgo de desarrollar infecciones bacteriales graves, ya que no tienen suficientes neutrófilos para destruir las bacterias dañinas. La neutropenia se produce hasta en el 50% de los pacientes que reciben quimioterapia y es común en los pacientes con leucemia.
Obstrucción intestinal (obstrucción gastrointestinal [GI]). En algunos pacientes con cáncer colorrectal, el tumor crece y obstruye el paso de los alimentos y las bebidas por los intestinos. Normalmente, los intestinos desplazan los alimentos y los líquidos a través del tracto GI, y las enzimas, los líquidos y los electrólitos ayudan al cuerpo a absorber los nutrientes. Cuando hay una obstrucción GI, los alimentos y los líquidos no pueden atravesar el aparato digestivo y las contracciones normales que los intestinos hacen para desplazar los alimentos (llamadas peristalsis) pueden ocasionar dolor intenso. Si no se trata, la obstrucción GI es un problema muy grave, que incluso puede poner en riesgo la vida. Los pacientes con obstrucción GI pueden tener náuseas y/o vómitos, dolor ocasionado por la obstrucción y cólicos producidos por el intestino al intentar desplazar los alimentos.
Pérdida del apetito. Los cambios en el apetito son comunes con el cáncer y el tratamiento para el cáncer, incluida la quimioterapia. Las personas con poco apetito o pérdida del apetito pueden comer menos que lo habitual, no sentir hambre para nada o sentirse saciados (llenos) después de comer sólo una pequeña cantidad. La pérdida continua de apetito puede llevar a la pérdida de peso, la desnutrición y la pérdida de la masa muscular y la fuerza. La combinación de la pérdida de peso y la pérdida de masa muscular, también llamada emaciación, se denomina caquexia.
Problemas de la piel. La piel es un sistema orgánico que contiene muchos nervios. Es por esto que los problemas de la piel pueden ser muy dolorosos. Para muchos pacientes, los problemas de la piel son particularmente difíciles de sobrellevar, ya que la piel está en el exterior del cuerpo y a la vista de todos. Dado que la piel protege el interior del cuerpo de infecciones, los problemas de la piel a menudo pueden traer como consecuencia otros problemas graves. Al igual que sucede con otros efectos secundarios, lo mejor es la prevención o el tratamiento temprano. En otros casos, el tratamiento y el cuidado de las heridas a menudo pueden aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida. Los problemas de la piel pueden tener muchas causas diferentes, entre ellas: las infiltraciones de los agentes quimioterapéuticos por sonda intravenosa (IV, por su sigla en inglés) que pueden ocasionar dolor o ardor; descamación o quemaduras en la piel a causa de la radioterapia; úlceras por presión causadas por la presión constante en un lugar del cuerpo; y prurito (comezón) en los pacientes con cáncer, más frecuentemente a causa de la leucemia, el linfoma, el mieloma u otros cánceres. Algunas terapias dirigidas pueden ocasionar erupción cutánea. Conozca más sobre Reacciones en la piel por las terapias dirigidas.
Sequedad en la boca (xerostomía): La xerostomía se produce cuando las glándulas salivales no producen suficiente saliva como para mantener la boca húmeda. Dado que la saliva es necesaria para masticar, tragar, saborear y hablar, estas actividades pueden ser más difíciles con la boca seca. La sequedad en la boca puede ser un efecto de la quimioterapia o la radioterapia, la que puede dañar las glándulas salivales. La sequedad en la boca causada por la quimioterapia habitualmente es temporal y desaparece de dos a ocho semanas después de finalizado el tratamiento. La radioterapia en la cara, la cabeza o el cuello también puede causar sequedad en la boca, y es más común con la radioterapia en la cavidad oral para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello. Después del tratamiento, las glándulas salivales pueden demorar seis meses o más para comenzar a producir saliva nuevamente.
Síndrome de la vena cava superior (SVCS): El SVCS es un grupo de síntomas causados por la compresión u obstrucción parcial de la vena cava superior, que es la vena más importante que transporta sangre desde la cabeza, el cuello, la región torácica superior y los brazos hasta el corazón. Aproximadamente el 95% de los casos de SVCS son consecuencia del cáncer. Los tipos de cáncer con mayor probabilidad de causar SVCS son el cáncer de pulmón (especialmente el cáncer de pulmón de células pequeñas), el cáncer de pulmón de células escamosas, el adenocarcinoma de pulmón, el LNH, el cáncer de pulmón de células grandes y otros tipos de cáncer que se diseminan al tórax. La vena cava superior, que desemboca en la aurícula derecha del corazón, puede quedar comprimida por el crecimiento de un tumor en el interior del tórax que haga presión sobre la vena. Debido a que la vena cava superior está cerca de una cantidad de ganglios linfáticos, cualquier cáncer que se disemine a estos ganglios linfáticos y produzca su agrandamiento también puede causar SVCS. Los ganglios linfáticos agrandados comprimen la vena, lo que enlentece el flujo sanguíneo y, finalmente, puede causar una obstrucción completa.
Síntomas de deprivación hormonal en los hombres. Muchos hombres que sufren una interrupción en los niveles hormonales, como consecuencia del tratamiento para el cáncer de próstata, (especialmente aquellos tratamientos que detienen la producción de testosterona, tal como la extirpación de los testículos o la ablación androgénica [tratamiento hormonal]) manifiestan síntomas como sofocos, osteoporosis (pérdida de la masa ósea que hace que los huesos se quiebren o fracturen con más facilidad), disminución de la libido (deseo sexual), disfunción eréctil (problemas con las erecciones), cansancio y depresión, o irritabilidad causados por la falta de testosterona en el cuerpo. Estos síntomas también pueden aparecer en los hombres sin cáncer de próstata , como parte del proceso de envejecimiento. En los hombres sin cáncer de próstata, los tratamientos para aumentar los niveles de testosterona pueden ser útiles para aliviar estos síntomas. Ya que la testosterona favorece el crecimiento del tumor de próstata, no es una opción para los hombres con cáncer de próstata.
Síntomas menopáusicos en las mujeres. Hasta un 40% de las mujeres tienen síntomas menopáusicos debido al cáncer de mama o sus tratamientos. Los síntomas menopáusicos pueden depender del tipo de terapia y pueden incluir sofocos; sudoraciones nocturnas; sequedad, comezón, irritación o secreción vaginal; relaciones sexuales dolorosas; dificultad para controlar la vejiga; sensación de depresión; e insomnio. Las mujeres premenopáusicas que reciben quimioterapia para el cáncer de mama pueden entrar en la menopausia antes de lo esperado.
Trastornos del sistema nervioso. Los trastornos del sistema nervioso pueden estar causados por múltiples factores diferentes, entre ellos, el cáncer, los tratamientos para el cáncer, los medicamentos y otros trastornos. Los síntomas que se originan por la alteración o el daño a los nervios producto del tratamiento para el cáncer (como la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia) pueden manifestarse poco tiempo después del tratamiento o muchos años más adelante. Algunos pacientes tratados con oxaliplatino (Eloxatin) desarrollarán una forma de daño nervioso que deriva en neuropatía sensorial periférica (adormecimiento y hormigueo de los dedos de las manos y los pies). Esto puede suceder durante el tratamiento e inmediatamente después de él (neuropatía sensorial aguda), y la exposición al frío podría agravar el cuadro. En general, desaparece al cabo de un día o dos. Con programas extensos de oxaliplatino, puede desarrollarse neuropatía sensorial crónica (adormecimiento y hormigueo persistentes). Ninguno de estos tipos de neuropatía interfiere en la fuerza, pero pueden ser molestos y afectar actividades como prenderse la ropa u otras acciones que requieren una sensibilidad normal, como coser o tocar un instrumento musical. Para obtener más información sobre los síntomas más frecuentes, consulte Control de los efectos secundarios: trastornos del sistema nervioso.
Trombocitopenia. La trombocitopenia es el nivel extraordinariamente bajo de plaquetas en la sangre. Las plaquetas, también llamadas trombocitos, son las células sanguíneas que detienen el sangrado al tapar los vasos sanguíneos dañados y ayudar a que la sangre coagule. Los pacientes con niveles bajos de plaquetas sangran con más facilidad y son propensos a la aparición de hematomas. Las plaquetas y los glóbulos blancos y rojos se generan en la médula ósea (el tejido adiposo y esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos más grandes). Determinados tipos de quimioterapias pueden dañar la médula ósea e impedir la producción de plaquetas suficientes. La trombocitopenia causada por la quimioterapia generalmente es temporal. Otros medicamentos utilizados para tratar el cáncer también pueden reducir el número de plaquetas. Además, el cuerpo del paciente puede producir anticuerpos contra las plaquetas, lo que disminuye el número de plaquetas.
Last Updated: February 22, 2007